lunes, 9 de agosto de 2010

FRAGILE

     Todos tenemos objetos delicados en nuestras casas, ya sea algo pasado de generación a generación, algo que compramos en algún viaje, y como éstos muchos otros, sin embargo en ocasiones tenemos que cambiar el lugar donde estos objetos se encuentran y es entonces cuando empezamos a buscar la forma de transportarlos y mantenerlos protegidos, conseguimos cajas, papel, periódico, envolturas plásticas, unicel y cualquier tipo de material que logre mantener estos objetos a salvo, pero en muchas ocasiones no es suficiente para mantenerlos sin daño alguno.




     El corazón es algo muy delicado y de mucho cuidado que poseemos, y que debemos manejar con cautela ya que cuando este es lastimado, a veces la curación resulta un proceso demasiado largo, doloroso y en ocasiones es imposible lograr que este quede como estaba originalmente, es por eso que debemos ser precavidos en la selección de a quien se lo entregamos porque como bien dice una frase “No ha nacido quién cuide lo ajeno”.





     Cuando estamos inmersos en una relación, no hablando particularmente de un noviazgo sino refiriéndonos también a los amigos o familia, uno brinda afecto se va dando la confianza y el sin fin de sentimientos que se tienen hacia estas personas son inevitables, llegan por inercia, pero cuando en la relación algo llega a pasar, cuando la confianza empieza a perderse, cuando se nos hace una mala acción, es posible que nuestro corazón pueda llegar a sufrir desde una pequeña fisura hasta una ruptura total.


     A partir de estos daños sufridos, nos volvemos desconfiados o nos contenemos a agarrarle cariño a la gente, esto es como efecto de las experiencias que nos lastimaron, sin embargo lo importante no es endurecer o volver frio el corazón, sino aprender a distinguir a las personas, tener un mejor juicio al seleccionar a la gente que queremos cerca de nuestra vida y aprender de nuestros errores, además de no olvidar que uno estuvo en la mejor disposición para amar y dejarse amar.




     No es fácil componer las marcas que van quedando en el camino, pero siempre es bueno hacer el intento, nunca rendirse, y seguir experimentando, que llegará el día en el que encuentres quien lo cuide de la manera en que se merece, pero mientras ese día llega, sería bueno que compraras mucho pegamento, que tengas a la mano el teléfono de un restaurador y acuérdate de conservar todas las piezas sin importar cuantas sean, y aunque es posible que no quede perfecto o como nuevo, pero si quedara funcional para largo rato.

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